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Región

La Fiscalía investiga el homicidio de un joven LGBTIQ+ en Medellín

El homicidio de Johan Alexis Naranjo Cuesta, un joven de 17 años de la población LGBTIQ+, moviliza a las autoridades en Medellín. Su cuerpo fue hallado con signos de violencia en el sector de La Iguaná. La Policía y la Fiscalía centran la investigación en dos pistas: un hombre desconocido que salió de la vivienda y una llamada al celular desaparecido de la víctima.

Imagen principal de la noticia: La Fiscalía investiga el homicidio de un joven LGBTIQ+ en Medellín
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El homicidio de Johan Alexis Naranjo Cuesta, un adolescente de 17 años perteneciente a la población LGBTIQ+, ha conmocionado a Medellín y ha movilizado un esfuerzo conjunto de las autoridades judiciales. El cuerpo del menor fue encontrado por su propia madre dentro de una vivienda en el sector de La Iguaná, en las inmediaciones del Cerro El Volador. La investigación penal, coordinada por la Policía Nacional y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación, se concentra actualmente en dos elementos que podrían determinar el rumbo del caso: la presencia de un hombre desconocido en el lugar de los hechos y el rastro de un teléfono celular que desapareció de la escena del crimen.

El hallazgo en el sector de La Iguaná

La reconstrucción inicial de los hechos parte del doloroso hallazgo realizado por la madre de la víctima. Al llegar a la vivienda donde residía, ubicada en una zona limítrofe entre el barrio La Iguaná y el Cerro El Volador, la mujer se encontró con la puerta cerrada. Para poder ingresar al inmueble, se vio obligada a forzar la cerradura. Una vez adentro, descubrió el cuerpo de su hijo tendido en el suelo de una de las habitaciones.

Según los reportes de medios como El Colombiano y Volcánicas, el cuerpo del adolescente presentaba evidentes signos de violencia física. Además, los primeros respondientes confirmaron que el joven tenía una prenda de tela, específicamente una sábana o una funda de almohada, dentro de la boca, lo que sugiere posibles actos de tortura previos a su deceso. Con la esperanza de salvarle la vida, el menor fue trasladado de urgencia al Hospital Pablo Tobón Uribe, ubicado en el barrio Robledo. Sin embargo, el personal médico del centro asistencial confirmó que el joven ingresó sin signos vitales, por lo que no fue posible realizar maniobras de reanimación.

Las dos pistas que rastrean las autoridades

La investigación penal se apoya en dos testimonios y evidencias físicas recolectadas en las primeras horas posteriores al crimen. La primera pista proviene de los vecinos del sector de La Iguaná. Varios residentes aseguraron a las autoridades haber visto a un hombre desconocido salir de la vivienda de la víctima durante la madrugada en la que se presume ocurrió el homicidio. Hasta el momento, según reportes de Publimetro, la Policía Metropolitana no ha logrado establecer la identidad de este sujeto ni el tipo de relación o vínculo que mantenía con el adolescente.

La segunda pista clave es el teléfono celular de Johan Alexis, el cual no fue encontrado en la vivienda durante la inspección técnica de la escena. La madre de la víctima denunció ante las autoridades que, tras percatarse de la desaparición del dispositivo, decidió marcar al número de su hijo. La llamada fue contestada por un hombre con voz extraña, quien de manera escueta le aseguró que el teléfono celular había sido empeñado en un sector del centro de Medellín. Inmediatamente después de dar esta explicación, el desconocido apagó el aparato, impidiendo nuevos intentos de comunicación. Esta llamada, registrada por Noticias Caracol, está siendo analizada por los peritos de la Fiscalía para intentar geolocalizar el dispositivo e identificar al interlocutor.

Contradicciones en las fechas y la identidad

El proceso judicial avanza en medio de algunas discrepancias e incertidumbres que los investigadores intentan resolver. Una de las principales contradicciones radica en la fecha exacta en la que se produjo el hallazgo del cuerpo. Mientras el medio Caracol Radio señala en sus reportes que el cadáver fue encontrado en la tarde del martes 27 de agosto de 2026, el portal Volcánicas y otras publicaciones de prensa local sostienen que el hecho ocurrió el sábado 29 de agosto de 2026. Esta diferencia de 48 horas resulta crucial para que Medicina Legal determine la ventana de muerte del menor.

Por otra parte, existe una falta de consenso respecto a la identidad de género de la víctima. Informes de carácter judicial citados por El Colombiano señalan que Johan Alexis era un chico trans. No obstante, la mayoría de los registros de prensa y comunicados de organizaciones sociales se refieren a él de manera general como un adolescente perteneciente a la comunidad LGBTIQ+ o LGBT+. Esta precisión es fundamental para el enfoque con el que la Fiscalía abordará las etapas del proceso penal.

El llamado de las organizaciones sociales

Ante la sevicia reflejada en las condiciones del hallazgo del cuerpo, diversas organizaciones de derechos humanos han alzado su voz para exigir justicia. La Corporación Caribe Afirmativo presentó una solicitud formal ante la Fiscalía General de la Nación para que se investigue si el homicidio estuvo motivado por prejuicio, es decir, si se trató de un crimen de odio relacionado con la orientación sexual o la identidad de género de la víctima.

A pesar de la presión de los colectivos sociales, las autoridades judiciales y de policía de Medellín mantienen abiertas múltiples hipótesis de investigación. Hasta la fecha, ni la Fiscalía ni la Policía Nacional han confirmado un móvil específico para el crimen, argumentando que se deben agotar todas las líneas investigativas, incluyendo el hurto del celular y la relación con el hombre visto en la madrugada, antes de señalar una motivación definitiva.

Un panorama de alerta para la juventud diversa

El homicidio de Johan Alexis Naranjo Cuesta ocurre en un contexto de profunda preocupación por la seguridad de las personas LGBTIQ+ en la capital de Antioquia. Este caso ha reavivado las alarmas entre los colectivos de derechos humanos sobre la vulnerabilidad extrema que enfrentan los jóvenes con identidades de género y orientaciones sexuales diversas en Medellín y en el territorio nacional.

La sevicia documentada en este caso particular presiona a la Fiscalía General de la Nación y a la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá para que entreguen resultados rápidos y efectivos. Las organizaciones sociales insisten en que la aplicación de protocolos de investigación con enfoque de género es indispensable para evitar que este homicidio se sume a los índices de impunidad que históricamente han afectado a las minorías sexuales en la región.

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